bomppr605952-02.jpgPsicoterapia se refiere a la variedad de técnicas y métodos que se usan para ayudar a niños y adolescentes que experimentan dificultades con sus emociones y comportamiento. Aunque hay diferentes tipos de psicoterapia, todos dependen de la comunicación para lograr cambios en las emociones y el comportamiento de la persona. La psicoterapia puede involucrar al niño individualmente, a un grupo o a la familia.

En el caso de niños y adolescentes, el jugar, el dibujar, el construir y el pretender, además del hablar, son formas importantes para compartir sentimientos y resolver problemas.Como parte de la evaluación inicial, el psiquiatra de niños y adolescentes determinará la necesidad de la psicoterapia. Esta decisión estará basada en factores tales como los problemas actuales que presenta el niño, su historial, nivel de desarrollo, habilidad para cooperar con el tratamiento y qué tipo de intervención es más compatible con las presentes preocupaciones o inquietudes. La psicoterapia a menudo se usa en combinación con otros tratamientos (medicamentos, control del comportamiento, o trabajos con la escuela). La relación que se desarrolla entre el terapista y el paciente es muy importante. El niño o adolescente debe de sentirse cómodo, seguro y comprendido. Esta clase de ambiente de confianza le permite al niño expresar sus pensamientos y emociones y usar la terapia de manera eficaz.La psicoterapia ayuda a los niños y adolescentes de varias maneras. Además de recibir apoyo emocional, les ayuda a resolver conflictos con otras personas, a entender emociones y problemas y a tratar soluciones nuevas para sus problemas viejos. Las metas de la terapia pueden ser específicas (cambios en el comportamiento, mejorar sus relaciones con los amigos), o más generales (menos ansiedad y mayor autoestima). La duración de la psicoterapia depende de la complejidad y gravedad de los problemas. Los psiquiatras de niños y adolescentes han sido específicamente entrenados y son expertos en proveer psicoterapia.

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Los padres deben de hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué se recomienda la psicoterapia?
  • ¿Cuáles son los resultados que podemos esperar ver?
  • ¿Cuánto tiempo tendrá que estar el niño en psicoterapia?
  • ¿Con qué frecuencia quiere ver al niño el doctor?
  • ¿Se reunirá el doctor sólo con mi hijo o con la toda la familia?
  • ¿Cómo nos mantendrán informados del progreso de nuestro hijo y cómo podemos ayudar?
  • ¿Cuán pronto podemos esperar ver resultados positivos?

Nuestros profesionales podrán proveerle contestaciones a sus peocupaciones y preguntas.

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Por lo general, el término “retraso mental” no se comprende bien y se ve de manera despectiva. Algunos piensan que la retardación mental se diagnostica sólo a base de un cociente de inteligencia (I.Q.) mucho más bajo de lo normal y que las personas retrasadas no pueden aprender a ocuparse de sí mismos. En realidad, para ser diagnosticado como retrasado mental, la persona tiene que tener ambos, un I.Q. muy bajo y problemas considerables en su adaptación a la vida diaria. Sin embargo, la mayoría de los niños que son retrasados pueden aprender muchas cosas y, al llegar a adultos, pueden vivir de una manera casi independiente. Lo que es más importante, pueden disfrutar de la vida al igual que todo el mundo. En el pasado, se les aconsejaba a los padres que pusieran a los niños retrasados en una institución. Esto no se recomienda hoy en día. Se espera que estos niños se queden junto a la familia y tomen parte en las actividades de la comunidad. La ley les garantiza servicios educativos y de apoyo pagados por el gobierno. El retraso puede estar complicado por otros problemas físicos y emocionales. Puede ser que el niño no pueda ver, oir o hablar bien. Todos estos problemas pueden reducir el potencial del niño.

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Es muy importante que se someta al niño a una evaluación minuciosa para determinar cuáles son sus dificultades así como sus puntos fuertes. Ya que no hay un solo profesional que posea todas las destrezas necesarias, deben hacerse varias pruebas especializadas de neurología (del sistema nervioso), de psicología, de psiquiatría, de educación especial, del oído, del habla, de la vista, y de terapia física. El pediatra o el psiquiatra de niños y adolescentes puede coordinar todas estas pruebas. Estos médicos refieren al niño a los especialistas para las pruebas necesarias y las consultas, agrupan los resultados y, junto a la familia y la escuela, desarrollan un plan integral de tratamiento y educación. Los desórdenes emocionales y del comportamiento son complicaciones frecuentes de la retardación mental y pueden interferir con el progreso del niño. La mayor parte de los niños retrasados se dan cuenta de que no están al mismo nivel que otros niños de su misma edad. Algunos se sienten frustrados o ansiosos, se vuelven retraídos o se portan “mal” para atraer la atención de otros niños y de los adultos. Los adolescentes y jóvenes con retardación pueden deprimirse. Estas personas probablemente no tienen las destrezas lingüísticas para expresar lo que sienten, y su depresión se manifiesta a través de nuevos problemas, sea en su comportamiento o en sus hábitos de comer o de dormir. Un diagnóstico a tiempo de la presencia de desórdenes psiquiátricos en los jóvenes con retardación mental puede resultar en un tratamiento oportuno. Contrario a lo que se piensa comunmente, los medicamentos no son la única manera de tratar a estos jóvenes. La mayor parte de ellos pueden beneficiarse de otros tratamientos psiquiátricos.Las consultas períodicas con un psiquiatra pueden ayudar a la familia a establecer las expectativas apropiadas, los límites, las oportunidades para triunfar y otras medidas que ayudarán al niño retardado a manejar el estrés relacionado con el crecimiento, de manera que se pueda sentir una persona satisfecha.

Cuando al bebé no le gusta que lo abracen o que lo miren a los ojos, o cuando no responde al cariño o al ser tocado, los padres tienen razón para preocuparse. Esta falta de receptividad puede estar acompañada de una incapacidad para comunicarse con otros y de establecer relaciones sociales en cualquier situación.

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Muchos niños autistas no demuestran preferencia por sus padres sobre otros adultos y no pueden desarrollar una amistad con otros niños. Las destrezas de lenguaje, tanto como las expresiones faciales y gestos no las usan de manera comunicativa. Cuando un niño presenta estos síntomas, los psiquiatras de niños y adolescentes pueden considerar el diagnóstico de “autismo infantil.” El niño autista no se relaciona de manera normal con los objetos. Puede responder de manera extrema y fuera de lo corriente hacia cualquier objeto, sea evitandolo por completo u obsesionandose con él. Por ejemplo, si alguien mueve su cama de un lado de la habitación al otro, el niño autista puede ponerse a gritar histéricamente. Si un objeto se mueve, tal como un ventilador, el niño se fascina, y también puede tenerle un gran apego a objetos extraños, tales como un papel, una gomita elástica o un ladrillo. Otra característica del autismo es la tendencia a llevar a cabo actividades de poco alcance de manera repetitiva. El niño autista puede dar vueltas como un trompo, llevar a cabo movimientos rítmicos con su cuerpo tal como aletear con sus brazos. Los autistas con alto nivel funcional pueden repetir los comerciales de la televisión o llevar a cabo rituales complejos al acostarse a dormir. Los padres que sospechan que su niño puede ser autista, deben consultar con su médico de familia o pedriata para que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar con certeza el autismo, su nivel de severidad y determinar las medidas educacionales apropiadas. El autismo es una enfermedad y los niños autistas puede tener una incapacidad seria para toda la vida. Sin embargo, con el tratamiento y adiestramiento adecuado, algunos niños autistas pueden desarrollar ciertos aspectos de independencia en sus vidas. Los padres deben de alentar a sus niños autistas para que desarrollen esas destrezas que hacen uso de sus puntos fuertes de manera que se sientan bien consigo mismos.El psiquiatra de niños y adolescentes, además de tratar al niño, puede ayudar a la familia a resolver el estrés; por ejemplo, puede ayudar a los hermanitos, que se sienten ignorados por el cuidado que requiere el niño autista, o que se sienten abochornados si traen a sus amiguitos a la casa. El psiquiatra de niños y adolescentes puede ayudar a los padres a resolver los problemas emocionales que surgen como resultado de vivir con un niño autista y orientarlos de manera que puedan crear un ambiente favorable para el desarrollo y la enseñanza del niño.

pc211002.jpgLos padres cuyos niños tienen problemas académicos se sienten extremadamente preocupados y desilucionados. Los psiquiatras de niños y adolescentes saben que hay muchas causas para los fracasos académicos y que una de las más comunes son los trastornos del aprendizaje. Un niño con un trastorno del aprendizaje es por lo general un niño inteligente, quien inicialmente trata de seguir las instrucciones, de concentrarse y de tener buen comportamiento en la casa y la escuela.

Sin embargo, el niño no domina las tareas escolares y comienza a rezagarse. Algunos de estos niños tienen dificultad en permanecer quietos o prestar atención. Los problemas de aprendizaje afectan a no menos de un 15% de la población escolar. Se estima que los problemas específicos de aprendizaje son causados por una dificultad del sistema nervioso que afecta la captación, elaboración o comunicación de información. Algunos de estos niños son hiperactivos y/o distraidos con un lapso de atención corto. Los psiquiatras de niños y adolescentes indican, que estos niños pueden ser ayudados, pero que si su condición no se detecta y se trata a tiempo, el problema puede aumentar y complicarse rápidamente. Un niño que en la escuela elemental no aprende a sumar, al llegar a la escuela superior, no podrá entender algebra. El niño que trata de aprender con gran esfuerzo se frustrará progresivamente y desarrollará problemas emocionales como una pobre autoestima, resultado de los fracasos repetidos. Algunos niños con problemas de aprendizaje pueden presentar también problemas de conducta, ya que prefieren lucir “malos” en vez de “estúpidos o brutos”. Los padres deben de conocer las señales que con mayor frecuencia indican problemas de aprendizaje en su niño.

  1. Dificultad en atender o seguir instrucciones.
  2. Dificultad para recordar lo que se le acaba de decir.
  3. Fracasos académicos como consecuencia del poco dominio de destrezas de la lectura, escritura y/o aritmética.
  4. Dificultad en distinguir entre la derecha y la izquierda, por ejemplo, confunde 25 con 52, la “b” con la “d” o, “la” por “al” u, “on” por “no”.
  5. Defectos en coordinación – cuando camina, en los deportes, en actividades manuales sencillas como sostener un lápiz, amarrarse los zapatos o hacer un lazo.
  6. Pierde o se extravían sus asignaciones, sus libros, libretas y otros materiales.
  7. No puede aprender los conceptos de tiempo; confunde “ayer”, “hoy”, “mañana”.

104.gifMuchos padres solicitan un Psiquiatra de Niños y Adolescentes cuando su hijo presenta problemas iguales o parecidos a los arriba mencionados. El psiquiatra de niños y adolescentes trabajará en colaboración con los educadores y otro personal de la escuela, para hacer pruebas que puedan detectar la razón de la dificultad en el aprovechamiento y la presencia de problemas específicos de aprendizaje. Luego de entrevistar al niño y la familia, y de evaluar la situación, el psiquiatra de niños y adolescentes hará recomendaciones relacionadas con la ubicación escolar apropiada para el niño, la necesidad de ayudas especiales, como terapia académica, ocupacional, del habla y tomará las medidas necesarias para ayudar a que el niño desarrolle al máximo su potencial. En ocasiones el psiquiatra recetará medicamentos cuando es necesario controlar su hperactividad y/o distraibilidad. Trabajará con el niño en el fortalecimiento de su confianza en sí mismo, elemento esencial para el desarrollo emotional saludable. Ayudará también a los padres y otros miembros de la familia para enfrentarse a la realidad de vivir con un nine con problemas específicos de aprendizaje.

drogas3.jpgdrogas3.jpgdrogas.gifdrogas.gifdrogas.gifdrogas.gifLa mayoría de los adolescentes han tenido alguna experiencia con bebidas alcohólicas y con otras drogas. La mayoría experimenta un poco y deja de usarlas, o las usa ocasionalmente drogas.gifdrogas.gifsin tener problemas significativos. Algunos seguirán usandolas regularmente con varios niveles de problemas físicos, emocionales y sociales. Algunos desarrollarán una dependencia y actuarán por años de manera destructiva hacia sí mismos y hacia otros. Algunos eventualmente dejan de usar el alcohol y las otras drogas. Como no se puede predecir quiénes desarrollarán problemas serios, se debe considerar que todo uso es peligroso. El saber rechazar es parte de la solución, pero el “decir no” no es suficiente. Algunos jóvenes están en “mayor riesgo” que otros de desarrollar problemas relacionados con el alcohol y las drogas. Encabezan la lista aquellos cuyas familias tienen ya un historial de Abuso de Substancias. Los productos legalmente disponibles incluyen las bebidas alcohólicas (para los mayores de 21), el tabaco (la edad legal varía), algunos medicamentos por receta médica, inhalantes y medicinas de venta libre para la tos, la gripe, el insomnio y para adelgazar. Las drogas ilegales incluyen la mariguana, la cocaína/”crack”, LSD, PCP, los derivados del opio, la heroína y las “drogas diseñadas.” Aunque el uso de algunas drogas se ha mantenido constante recientemente, el uso de otras está en aumento. En particular, el uso de las bebidas alcohólicas, los cigarrillos y el “crack” continuán siendo áreas de gran preocupación. Los adolescentes que comienzan a fumar o a beber desde temprana edad corren un grave riesgo. Estas substancias son típicamente las “drogas del umbral” que llevan a la mariguana y de ahí a otras drogas ilícitas. La mayor parte de estos adolescentes siguen usando las primeras drogas que probaron en adición a las otras.Las señales principales del abuso de drogas por los adolescentes pueden incluir:

  • Físicas: fatiga constante, quejas acerca de su salud, ojos enrojecidos y sin brillo y una tos persistente.
  • Emocionales: cambios en la personalidad, cambios rápidos de humor, comportamiento irresponsable, poco amor propio, depresión y una falta general de interés.
  • Familia: el comenzar argumentos, desobedecer las reglas o el dejar de comunicarse con la familia.
  • Escuela: calificaciones bajas, ausencias frecuentes y problemas de disciplina.
  • Problemas Sociales: amigos nuevos a quienes no les interesan las actividades normales de la casa y de la escuela, problemas con la ley y el cambio hacia estilos poco convencionales en el vestir y en la música.

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Algunas de estas señales de aviso pueden también ser señales indicativas de otros problemas. Los padres pueden reconocer las señales de problemas pero no se espera de ellos que hagan el diagnóstico. Una manera eficaz para los padres demostrar su preocupación y afecto por el adolescente es discutir francamente con éste el uso y abuso de las bebidas alcohólicas y de otras drogas. El primer paso que los padres deben de dar es el consultar con un médico para estar seguros de que las señales que descubren no tengan causas físicas. Esto debe de ser acompañado o seguido por una evaluación comprensiva por un psiquiatra de niños y adolescentes.

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